Oyó la palabra codicia por primera vez, no sería la última
Uncategorized / 17 diciembre, 2021 / Mario GrageraIsaak abrazó a su padre al que le costaba caminar por el sendero sombrío. Juan Billalta, alto y enjuto, de hombros rectos, rostro angulado y media sonrisa, un intento constante de ser un buen padre para su hijo al que pasea por el bosque camino de la granja de sus amigos.
Isaak agarra la mano de su padre con fuerza por miedo a tropezar entre las piedras que van apareciendo por las sombras del camino.
– ¿Papa qué es la codicia?
– Debe ser eso que se guardan los que se miran al ombligo en una caja debajo de sus malas conciencias – le contestó su padre mientras cogía un trozo de rama seca y la lanzaba al aire.
Su hijo, sin mirarlo, más pendiente de no tropezar al andar, no entendió nada, pero lo dejó correr y pensó en las gallinas que le esperaban, pensaba en los picos y plumas, los huevos que ponían.
– Hijo esa palabra no es propia de tu vocabulario ¿quién te la enseñó?
– Se lo escuché a un señor por la radio el otro día – le contestó Isaak saltando por encima de unas ramas mientras muerde su lengua y abre los ojos.
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