La imaginación, en mi caso, son caballos  desbocados que hay que domarlos juntando letras de una manera ordenada y coherente mientras los montas.
Hay dos maneras de crear una historia de ficción: Teniendo todo preparado de antemano o te metes en un jardín del que debes salir buscando puertas por el laberinto que va surgiendo ante ti. Uso la segunda opción para no encerrar a los caballos…

La opción tipo mapa sería la primera

La opción tipo brújula seria la segunda

 


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