Cien de tus uñas me arrancaron un trozo de mis sonidos.

Ellos con su indiferencia ni tan siquiera escupieron.

Esperaba al menos me retorciesen mis olvidos.

Falsas esperanzas de falsos amigos, odios perdidos.

Reptan hacia a ti en busca de tus descuidos.

Gloria al Padre y al hijo que Dios los bendiga,

si existe allá donde el imaginario lo encumbra,

Al Diablo si me oye que los aleje hasta sus sinsentidos.

Nada tengo, nada soy, nada me respeta.

Cojo lo que mi tiempo me ofrece.

La cuenta atrás no me deja pensar.

La mina de mi vida solo me deja una beta.

Me sumerjo en mil sensaciones que tensar,

para así nuevas emociones ver crecer.

 


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