Cirilo fue el menor de cuatro hermanos una noche del veintitrés de abril de mil novecientos sesenta y tres, cuando su madre le dio la vida y luz con un candil. Nació en casa de la vecina de abajo para de esta manera no ensuciar su casa. La madre de Cirilo fue siempre muy limpia, hasta que dejó de serlo.

Cirilo debido a su baja estatura y ser el menor de sus hermanos siempre fue víctima de los malos tratos. Su hermano mayor solía convencer a los otros para que golpeasen a Cirilo con la sartén en la cabeza todos los viernes por la tarde. El carácter enérgico de Cirilo se formó a base de chichones y moratones.

 

 

Siempre fue aplicado en los estudios, e hizo en muchas ocasiones las veces en clase de aplique de luz; lo colgaban de la viga principal con una bombilla y una pequeña batería amarrada a su cintura, hecho este que le hizo perder el miedo a las alturas. Esta costumbre era muy habitual en su colegio debido a los numerosos cortes de luz en la zona.

El once de junio de mil novecientos setenta y siete conoció a el que luego sería su amigo, para después no serlo, Antonio del Álamo Iglesias. Se conocieron en la escombrera, donde solían jugar al fútbol para luego apedrearse hasta que alguno de ellos tuviese que ser acompañado a casa a causa de alguna brecha sangrante en la cabeza. Según contó en una de sus entrevistas, en uno de aquellos paseos a casa de un malogrado compañero, Antonio lo convenció para que conociese de primera mano y luego de segunda el servicio de Protección Civil; y así entró a formar parte de una organización en pro del cuidado y protección de sus semejantes. Esta experiencia causó una gran satisfacción a Cirilo, lo que luego determinaría su destino, forjando su carácter y un tejido tesón en pro de proteger a sus semejantes de delincuentes de poca chicha, criminales peligrosos, o incluso políticos.

Cuando vio que ya tenía más de cuatro pelos en la barba decidió probar suerte en la Academia de Policía de Calatrava de Gamuza que por aquellos entonces contaba con buena reputación y garantías de éxito.

Después de siete años y dos meses consiguió entrar en el cuerpo de la Policía Nacional y conseguir el tan preciado uniforme, que al principio no le cabía en el cuerpo le dieron el uniforme de una mujer mientras le cosían uno para ajustarlo a su medida las remendadoras, uniforme que perteneció a un fallecido en acto de servicio.

 

 

El coraje y determinación que Cirilo tuvo en esos años le forjaron una carrera llena de éxitos y reconocimientos. Consiguió arrestar a la banda de los roba chanclas tras meses de búsquedas un golpe de suerte en la cabeza de la furgoneta de Manuel Vargas el dueño del vehículo que solía aparcar en el descampado donde colocaban el mercadillo los martes. Cirilo paró a inspeccionar la zona en una de sus rondas y mientras hacía aguas menores vio una peseta en el suelo y al ir a cogerla se dio un fuerte golpe en la puerta principal de la furgoneta lo que causó una fuerte vibración, haciendo que los cuatro integrantes de la banda de delincuentes – roba chanclas –  cayesen al suelo y saliesen del escondrijo que tenían fabricado artesanalmente entre las ruedas del vehículo.

Cirilo en su informe precisó que sospechó al comprobar que aquella furgoneta negra y sucia estaba más levantada por la parte de sus suspensiones de lo normal. Una sucia mentira, pero que no empaña para nada la honorable labor de este defensor de la ley.

Aquel año fue homenajeado junto con otros ciudadanos con el premio “Chachipersona” una ocurrencia de la concejalía de festejos de Calatrava Cuesta Arriba ciudad cercana a Calatrava de Gamuza, lugar donde Cirilo venía desarrollando en esa época su labor policial.

Pidió el traslado a Madrid y le ubicaron como jefe de policía en una pequeña comisaría del barrio los Morgaños del Marqués. Eran los años noventa, imposible precisar el año en concreto debido a que Cirilo se movía muy deprisa por aquellos tiempos.

La notoriedad de Cirilo llegó, antes de irse, cuando consiguió detener al terrorista Abdel Al Bufeb Morcón de padre marroquí y madre portorriqueña. Las imágenes de televisión que pudieron conseguir unos intrépidos reporteros de la impecable actuación de Cirilo dieron la vuelta al mundo. Nuestro héroe nacional después de un intercambio de tiros, insultos y gargajos, consiguió abalanzarse sobre el peligroso terrorista que portaba alrededor de su cuerpo varios kilos de explosivos con mantequilla. Lo redujo, lo dobló y lo metió en el maletero del vehículo policial. Toda España aplaudió desde sus casas al ver las noticias de este suceso, según contó un vecino de Cádiz.

 

 

Los años siguientes fueron trasiego y buen hacer por diversas comisarias hasta llegar a ser máximo responsable y estar al mando de la brigada de nueva creación antidroga y comercio ilegal de tortugas y galápagos.

Fueron años de éxitos, “bajo su sobaco y su mando” como decían sus subordinados, con innumerables detenciones de facinerosos que se pudrieron en la cárcel dos o tres días.

Durante varios años fue objetivo de la banda terrorista los abuelos coloraos, y sufrió varios ataques con chinchetas de los que milagrosamente salió indemne.

En la actualidad es Brigadier General y asesor personal del Ministro del Interior con despacho al exterior.


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