A veces siento la vida a golpes.
Engaña la mirada perdida.
Golpes de tambor vacío,
suenan por una calle torcida.
Tensa piel, sumes y restes.
Escuchas queja por vocerío.
Te alejas para encontrarte,
sin olvidar aquellas almas,
que no dudan en esperarte.
Así te levantas con calma,
para subir y cerciorarte,
que devuelves, te rearmas.
Bondades: es bien hallarte.

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